El comentario surge a raíz de la entrada del blog "Economedia" de Pablo Maas sobre la publicación en castellano del libro de Don Tapscott, Grown up Digital, traducido como La era digital (McGraw Hill); que critica en el mismo sentido -además de las falencias metodológicas e intencionalidad de este tipo de investigaciones de mercado- esta caracterización de los nacidos en la "generación Y" (y las siguientes letras del abecedario).
El peligro de la generalización indiscriminada o del abuso de los estereotipos en los fenómenos sociales debe alertarnos a la hora de diseñar e implementar estrategias de inclusión social que nos permitan superar, o al menos minimizar, la brecha digital que amenaza las posibilidades de desarrollo social y económico de nuestras comunidades. La heterogeneidad y fragmentación al interior de los grupos sociales es una de las consecuencias de la crisis de la sociedad industrial, que en nuestro país estuvo aparejado con el advenimiento del "estado de malestar" (fin del Estado Benefactor) y surgimiento de nuevas categorías conceptuales para describir el fenómeno de empobrecimiento de la clase media nacional, denominada "nueva pobreza".
No quiero negar que haya diferencias significativas entre los nativos e inmigrantes digitales; pero lo cierto es que existen, entre los primeros, exiliados y quienes "perseguimos la nacionalidad por adopción" -lo que la naturaleza niega- entre el grupo de los segundos. Estas diferencias, al interior del grupo de los "nativos digitales", pueden ser tan grandes como las que separan, no ya a abuelos de nietos (cómo diríamos antes), sino a padres de hijos... para graficarlas los invito a reírnos de algunas situaciones de la llamada:
Era digital
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Para cerrar esta entrada y abrir el debate... los invito a compartir situaciones, anécdotas, comentarios que evidencien estrategias -exitosas y frustradas- para acreditar nuestra "nacionalidad digital".
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